jueves, 23 de julio de 2009

Edgar Allan Poe y Otros Cuentos



"A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa."

Ayer, siete de octubre de 1849 falleció a los 40 años de edad Edgar Allan Poe. Según fuentes policíacas ha muerto por causas desconocidas, aunque hay quien sostiene que ha sido por un fallo cardíaco, que su corazón ya no ha podido aguantar la ajetreada vida que llevaba. Unos días antes había sido encontrado en un lúgubre callejón, sin conocimiento y vistiendo su típico traje negro solemne, esta vez ajado y en condiciones menesterosas; desde allí fue trasladado al hospital de esta ciudad de Maryland.
A pesar de su truculenta existencia, este romántico cuentista nacido el 19 de enero de 1809 en Boston se convertirá, con toda seguridad, en uno de los escritores más ilustres de las letras norteamericanas y universales.
Se nos ha ido un escritor multidisciplinar que se "emborrachó" en sus tempranas lecturas de las rimas inglesas del Romanticismo, que abrazó la novela policíaca y que ha sido capaz de convertir la novela de terror en arte. Literato con una tremebunda vida privada que ningún estudiante y gente de bien deba imitar, Poe ha sido capaz de trasportar al lector a un mundo a veces espeluznante, escalofriante y tenebrista, otras veces surrealista. Haciendo uso de palabras, frases o repeticiones, ha tenido el don de infundir una atmósfera particular en la mente del que ha leído sus obras. Obras, que la mayoría han sido espejos, que atisban el fiel reflejo de su carácter.
Aunque ha flirteado con la poesía, sin duda se le conocerá por su destreza a la hora de crear toda clase de cuentos; desde historias de terror adornadas con un ambiente gótico señas de identidad de este ilustre bostoniano, hasta tramas detectivescas con un final impredecible.
El joven Edgar, cuya personalidad fue fraguada por el dolor y la angustia de ver morir a sus seres más queridos, fue capaz de salir con fuerza de la desesperanza, las dificultades económicas y el ánimo desquebrajado. Sin embargo, del mismo modo se volvió a ahogar en la melancolía y en la miseria emocional más absoluta refugiándose en el opio y en la bebida. Fiel a su desgracia, a medio camino para encontrarse con su prometida acabó en Baltimore en donde se le halló en penosas circunstancias tirado en un callejón, lo que bien pudiera haber sido el escenario de alguna de sus obras.
Según fuentes oficiales, los cuatro días siguientes después de haber sido encontrado hasta el mismo momento de su muerte, han sido momentos de angustia y demencia, aunque más allá de su aspecto físico se asegura que el escritor esperaba su propia muerte con coraje. Como bien se atrevió a decir una vez: "A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa". No obstante, hay quien sostiene que fue el mismísimo Poe, quien disfrazado en su propio personaje, se creó magistralmente a sí mismo y desfiló delante de sus lectores para así vender sus historias. Es lícito preguntarse si su final ha sido capricho del destino o guión viviente de su obra.

lunes, 20 de julio de 2009

Fotos de Viaje. Costa Rica

MANUEL ANTONIO



RIO GRANDE DE TÁRCOLES



VOLCÁN ARENAL










domingo, 26 de abril de 2009

Fotos de Viaje. Turquía

TURQUÍA


SANTA SOFÍA, ESTAMBUL


CASTILLOS DE ALGODÓN, PAMUKKALE



ÉFESO

VIAJE EN GLOBO POR LA CAPADOCIA

UÇHISAR

miércoles, 4 de marzo de 2009

sábado, 3 de enero de 2009

Tarta de Queso

INGREDIENTES:
- Galletas molidas para la base (28- 30 galletas)
- Mantequilla (2 cucharadas)
- 2 sobres de gelatina neutra (20 gr. + 20 gr.)
- 200 gr. de queso cremoso (1 tarrina de queso tipo Filadelfia)
- 1 paquete de nata para montar (200 gr.)
- Zumo de medio limón
- Agua (vaso y medio)
- 1 tarro de mermelada o confitura
- Azúcar molido (lo que cabe en un molinillo de café)

ELABORACIÓN:
Primero hacemos la gelatina, echando un sobre de gelatina a medio vaso de agua y removiendo. Seguidamente, echamos otro medio vaso de agua a un cazo y cuando este agua hierva, escurrimos medio limón, apagamos el fuego y se lo añadimos al otro medio vaso de agua con la gelatina. Se remueve todo en el vaso y dejamos que se enfríe.
Después, molemos las galletas y las echamos casi todas al molde.
Luego, deshacemos la mantequilla en un cazo y se le echa al molde con las galletas. Lo mezclamos todo y lo expandemos como base de la tarta. Después, echamos más galleta molida sobre la base hasta que se absorba todo (no debe verse la galleta húmeda).
Para hacer el queso, montamos la nata, y cuando esté montándose, añadimos el azúcar molido. Cuando se monte la nata con el azúcar, añadimos media tarrina de queso y batimos; después, la otra media tarrina y batimos de nuevo. Se mete al frigorífico, y cuando la gelatina esté fría, se mueve y se le añade a la nata y al queso, batiendo todo de nuevo. Una vez mezclado, se echa sobre la base de las galletas y se mete al frigorífico hasta que cuaje (4 ó 5 horas).
Por último, ponemos a hervir un cuarto de vaso de agua, mientras que a otro cuarto de vaso con agua (del tiempo) se le echa otro sobre de gelatina con unas gotas de limón. Después, mezclamos estos dos cuartos. También, echaremos la mermelada a un cazo, la calentaremos un poco mientras la removemos y le echamos el medio vaso de agua de antes (los dos cuartos) a la mermelada. Lo movemos todo y dejamos que se enfríe, pero sin cuajar. Cuando se enfríe, lo echaremos a la tarta que tenemos en el molde. Dejar reposar en el frigorífico.
Servir.